Eutanashya empezó con una banda que no funcionó y unas playeras que hice porque no sabía quedarme quieto.
No había plan. Había insomnio, miedo a morirme sin dejar nada, ganas de hacer ropa que no se sintiera vacía.
Me cansa la ropa limpia. La ropa sin historia. Las marcas que imprimen frases recicladas en blanks horribles y le llaman cultura.
Eutanashya viene de otro lugar.
De discos rayados, archivo, punk, culpa, deseo, santos rotos, noches malas, ropa vieja, ropa cara que parece enferma y gente que sabe cargar algo encima.
No es para todos. Mejor así.
Es para quienes entienden que una prenda puede decir algo antes que tú. Para quienes ven belleza en lo dañado. Para quienes se visten como si estuvieran dejando evidencia.
Eutanashya es eso.
La prueba de que estuve aquí.
Y tal vez, de que tú también.